Personajes de la Cali de ayer en ‘Tubarco Retro’


El humor del negro Robertulio Palomino

 

 

Robertulio Palomino, así llamaba quien fue conocido en la ciudad como el ‘Negro’ Palomino. Nacido en Tuluá, Valle, en 1950; pero él nombraba en sus intervenciones a Guachené, Cauca; aunque otros indicaban que el hombre era oriundo de Puerto Tejada; pero en realidad vio la luz en el centro del departamento.

 

Muy joven se dio cuenta que era chistoso y empezó a hacer el papel de un cuenta chistes; trabajó en los talleres de la Gobernación del Valle, incluso fue guarda de tránsito del desaparecido DATT, hasta 1974. Incluso era usual verlo por las carreteras de la región vistiendo su uniforme de camisa amarilla y pantalón café.

 

Al año siguiente, 1975, arrancó en serio su carrera y fue conocido en los escenarios por su carisma y calidad como artista. Se presentaba en los intermedios de los salseros Jimmy Bogaloo, Amparo Arrebato y ‘El Chato e Ibérica’, en discotecas, fuentes de soda y a cuanto lugar lo llamaran. Y claro, la mayoría de sus chistes eran referidos a su raza.

 

Tuvo repercusión internacional al acudir a presentaciones en Perú, Ecuador, México y Estados Unidos, pisando nada menos que el Madison Square Garden de Nueva York.

 

Promediaban pues los años 70 cuando este morocho ya hacía reír, sonreír, carcajear y gozar a quienes lo escuchaban.

 

Era bullicioso, rimbombante y rumbero, pero eso sí muy apegado a su hogar. Usaba la ropa de la época, con su gorra, camisas de un colorido extravagante; para llamar más la atención, pantalones bota de campana, aquellos de terlenka (una tela de fibra plástica que puso en boga la empresa Enka de Colombia); y zapatos de plataforma.

 

Los humoristas nacionales de moda, entre otros, eran ‘Los Tolimenses’, ‘Los Chaparrines’, Guillermo Zuluaga ‘Montecristo’, ‘La Nena Jiménez’; el chileno Hebert Castro, con sus shows transmitidos por Todelar y que los hacía desde el radio centro en el barrio La Campiña de Cali.

 

También aparecía en la escena el señor del humor don Enrique Colavizza. Pero el preferido del pueblo, era Palomino y su negramenta, “tono 40 aguado pasado de melanina” como él mismo decía.

 

Las parodias y cuentos de Robertulio eran sanas, de la vida diaria y también para los mayorcitos, a los que les ponía un verde encendido que utilizaba en presentaciones especiales.

 

Su voz ronca, propia de su raza, era la gran característica, aquella de la cual disfrutó toda una generación con los chistes y exageraciones sobre su negramenta, el cual fue auspiciado publicitariamente por José Pardo Llada que era el periodista de moda por su espacio radial ‘Mirador en el Aire’ y por sus Jueves de Mirador en el Diario Occidente.

 

También muchas veces invitado al programa de televisión Sábados Felices donde sus rutinas eran bien recibidas.

 

 

LAS CRÍTICAS A SU TEMÁTICA.

 

A algunos de su raza no les caía en gracia la temática del artista. Dijeron que les desagradaban sus chistes porque lucían como racistas. Palomino se defendió de las críticas y siempre dijo que él era un exponente de su raza a los cuales quería mucho y los respetaba.

 

La polémica se tornó aguda en algún momento, pero él hizo caso omiso a los incómodos comentarios. Incluso llegó a decir que amaba a los negros: “tanto que si tuviera plata compraría varios para mí”. “Incluso ya mandé a hacer unos que necesito” y con eso se refería a los otros hijos que quería tener; pero que los críticos no entendían.

 

El problema es que veían que Palomino utilizaba muchos ejemplos de gente del norte del Cauca, especialmente de Guachené, lo cual no resultaba agradable para quienes se sentían afectados.

 

Con ese panorama, grabó varios discos Larga Duración, que fueron cuatro; tres más en Discos Compactos y dos casetes. Es decir que pasó por varios métodos tecnológicos de grabación. Todo esto fue recibido con gran éxito.

 

Pero existe una anécdota una vez que se iba a presentar ‘el negro’ en una caseta en Puerto Tejada; tras ser anunciado, empezaron a llover piedras y botellas teniendo que salir de huida en pocos minutos.

 

 

SU MUERTE

 

El 17 de diciembre de 1999 se apagó la voz del comediante después de soportar una larga enfermedad. Tenía 49 años y soportó una larga enfermedad que lo tuvo por algún tiempo considerable en cama, tratando de aferrarse a la vida, a su familia y a su esposa Yolanda Sánchez. En efecto murió en sus brazos, dejando cuatro hijos, que por aquel entonces tenían entre 4 y 22 años, el mayor.

 

Palomino creía que Dios no se lo llevaría en el cenit de su carrera, pero no fue así, el mal le ganó la partida a quien fue alegre y brindó de su alegría.

 

‘El negro’ llegó de una gira en Estados Unidos y empezó a sentirse mal en diciembre de 1998. Su situación empeoró al mes siguiente y fue sometido a tratamientos médicos para conjurar un cáncer.

 

 Según los dictámenes médicos presentaba un tumor en un pulmón, con compromisos en la vena aorta y el corazón. Ese diagnóstico fue demoledor para Palomino que intentaba no perder la calma y se fue a Medellín a trabajar en lo que sabía hacer, que era ‘echar lengua’; tratando de olvidar los designios apocalípticos de muerte; pero eso fue peor.

 

Fue velado en un sitio público en el barrio Floralia, donde residía, y fue expuesto en cámara ardiente en un parqueadero del sector. Sus honras fúnebres fueron con presencia de una gran multitud.

 

‘El Negro’ Palomino dejó un recuerdo grato en muchísima gente que se deleitó con sus apuntes. En diciembre de este año se cumplen 19 años de la partida a la eternidad de un hombre que fue feliz e hizo feliz a muchos cuando lo escuchaban.


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