El 20 de julio no es cualquier festivo


Recuerdos de un hecho que dio paso a la libertad política e institucional.

 

 

La fiesta nacional del 20 de julio es de tal importancia, que es una de las dos fechas que no se puede mover a los lunes como es usual.

 

 

 

Esta vez se celebra el viernes, que es un recuerdo del Día de la Independencia de Colombia.

 

 

 

En este día se cumplen exactamente 108 años de la la firma del Acta de la Revolución en 1810.

 

 

 

El Congreso de Estados Unidos de Colombia decretó oficialmente que se debía reservar como aniversario de la proclamación de la independencia nacional en 1873. Es decir, 63 años después de dicha firma.

 

 

 

Lo que históricamente se registra, es que era tanto el afán de librarse del yugo español que se hicieron varias declaraciones de esa independencia a lo largo de más de una década.

 

 

 

Pero la que quedó como oficial y en la memoria colectiva, fue la de 1810.

 

 

 

 

Varios símbolos patrios, de un país que ha tenido fuertes hechos de carácter político, se presentaron de manera oficial varios años después.

 

 

 

Es así, que la bandera tricolor que hoy se conoce y que se porta en desfiles cuando gana la Selección de Fútbol, fue reglamentada el 26 de noviembre de 1861.

 

 

 

 

El himno fue oficial, apenas en 1920. Mientras que el escudo fue oficial y protocolario hasta el 6 de agosto de 1955.

 

 

 

 

LO QUE DICE LA HISTORIA

 

 

 

Los españoles mandaban en lo que se conoció como la Gran Colombia. Tras la invasión por parte del emperador francés Napoléon en 1808, en España se crearon juntas de gobierno a nivel local para resistir al invasor. Es decir, los invasores fueron a su vez invadidos.

 

 

 

Con estos grupos, los ibéricos pretendían gobernar en ausencia del rey Fernando VII. Hay que decir que estas juntas de gobierno también estaban presentes en las colonias como las de América, pero eran mucho menores que en la península europea.

 

 

 

Paralelo a esto, en territorio americano en el 1809, no se quería saber nada ni de Francia, ni de España. Y por eso ya había concebido la idea de querer la independencia de España. Algunas colonias; como lo que conocemos hoy de los países de Venezuela, Ecuador y Bolivia, querían romper el esquema de dominio español.

 

 

 

Por supuesto Colombia se sumó al movimiento independentista que fue cumplido finalmente a través de las armas con Simón Bolívar a la cabeza.

 

 

 

Hay que recordad que la batalla de Boyacá fue la confrontación bélica de la guerra de independencia de Colombia que garantizó el éxito de la Campaña Libertadora de Nueva Granada.

 

 

 

Tuvo lugar el día 7 de agosto de 1819 en el cruce del río Teatinos, en inmediaciones de Tunja. La batalla provocó la rendición del ejército realista, y fue la culminación de 78 días de campaña iniciada desde Venezuela por Simón Bolívar para independizar totalmente el Virreinato de Nueva Granada.

 

 

 

Volviendo a los detalles, se necesitaba una excusa para empezar a romper la tensa cordialidad que existía entre chapetones, notables y criollos. Esto fue propiciado el 20 de julio de 1810 por intermedio de una junta de notables de Santa Fe.

 

 

 

La junta estaba integrada por autoridades civiles e intelectuales criollos y decidieron provocar un altercado en la casa del español José González Llorente, con el préstamo de un florero, que no quiso prestar el comerciante, pero que terminó derivando en la firma del Acta de Independencia de Santa Fe de 1810.

 

 

 

 

EL HECHO PUNTUAL

 

 

 

No se sabía con certeza qué iba a pasar el 20 de julio de1810, pero sí se percibía en el ambiente de que algo ocurriría.

 

 

 

Ese día fu un viernes, día acostumbrado de mercado y la mayoría de la gente del pueblo andaba por las calles de Santa Fe, hoy Bogotá.

 

 

 

No obstante, lo que sucedió este día no fue algo espontáneo, sino que fue la consecuencia de varias circunstancias.

 

 

 

Los criollos querían cambios y estaban cansados porque en las juntas tenían una representación exigua.

 

 

 

De tal manera que entre 36 peninsulares, había apenas 9 americanos. Esto hizo que los criollos por primera vez pensaran en la posibilidad de un modelo de Estado.

 

 

 

La junta de notables propuso entonces crear un ‘tropel’ con los españoles, a fin de crear una situación conflictiva que diera salida al descontento que había en Santa Fe.

 

 

 

Lo importante era conseguir que el Virrey, tras la presión de la turba, constituyera ese mismo día la Junta Suprema de Gobierno integrada por los regidores del Cabildo de Santa Fe.

 

 

 

UN PLAN PARA ALBOROTAR

 

 

 

Don Antonio Morales dijo que el incidente era posible hacerlo con el comerciante peninsular don José González Llorente, que era fácil sacarlo de casillas. Morales se ofreció a intervenir en el altercado.

 

 

 

Los notables criollos acogieron la idea y decidieron ejecutar el proyecto el viernes, 20 de julio, fecha en que la Plaza Mayor estaría colmada de gente de todas las clases sociales, por ser el día habitual de mercado.

 

 

 

 

Se convino pues que un grupo de criollos, en cabeza de Pantaleón Santamaría y los hermanos Morales, fueran ese 20 de julio a la tienda de González Llorente a pedirle prestado un florero o cualquier clase de adorno que les sirviera para decorar la mesa de un anunciado banquete en honor a otro criollo destacado, don Antonio Villavicencio. En el caso de una negativa, los hermanos Morales procederían a agredir al español.

 

 

 

A fin de garantizar el éxito del plan, si Llorente entregaba el florero o se negaba de manera cortés, se acordó que don Francisco José de Caldas pasara a la misma hora por frente del almacén de Llorente y le saludara, lo cual daría oportunidad a Morales para reprenderlo por dirigir la palabra aun chapetón enemigo de los americanos, e iniciar el incidente.

 

 

 

 

González Llorente no quiso prestar el tal florero, pero era casi imposible pelearse con él porque la negativa fue en términos muy cordiales.

 

 

 

Entonces intervino Caldas, quien pasó por frente del almacén, tal como estaba acordado y saludó a Llorente, lo que permitió a don Antonio Morales actuar conforme al plan e iniciar los insultos previstos.

 

 

 

Allí se armó la trifulca que necesitaban. Mientras que los locales se dispersaron por la plaza gritando: Están insultando a los americanos… Queremos Junta…Viva el Cabildo… Y se logró el objetivo porque la ira se tomó el sentir del pueblo.

 

 

 

Hubo asonada, porque indios, blancos, patricios, plebeyos, ricos y pobres empezaron a romper a física piedra las vidrieras y a forzar las puertas. El Virrey, las autoridades militares y los españoles, contemplaron atónitos ese súbito y violento despertar de un pueblo.

 

 

 

Entonces Acevedo Gómez, uno de los jefes de la oligarquía criolla, en un golpe de mano, reunió rápido al Cabildo y construyó la famosa Junta de Gobierno para sacar al virreinato, firmando el Acta de Independencia.

 

 

 

Esta llamada Acta de Independencia de Santa Fe no fue realmente una declaración propiamente de independencia, como otras “actas de independencia”, como la que se promulgó en la ciudad de Mompóx (del 6 de agosto de 1810) que sí buscaron una real independencia de España.

 

 

 

Según el historiador colombiano Germán Mejía: “El 20 de julio fue apenas movimiento bogotano, local, que definiría lo que sería el territorio de la Nueva Granada”.

 

 

 

En realidad, fue un triunfo porque se mostró el mando del centralismo sobre las provincias a principios del siglo XIX. Los criollos en realidad tuvieron el papel de construir la primera República.


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