San Pedro y San Pablo, algunos de los mártires del cristianismo


 

 

 

Hoy es un día festivo que tiene una motivación de orden religiosa. La fiesta de los santos Pedro y Pablo.

 

 

 

 

Este 2 de julio es el día 183 del año y faltan 182 para que termine 2018. Es la semana 27 del año.

 

 

 

 

La festividad de San Pedro y San Pablo, que hoy se conmemora en Colombia, es en realidad es una fecha para recordar hechos tristes que desembocaron en la muerte de estos dos apóstoles de Jesucristo.

 

 

 

 

Según la tradición de la iglesia católica, se trata del aniversario de sus martirios respectivos, que fueron asesinados.

 

 

 

 

También se habla del traslado de sus reliquias.

 

 

 

 

En el Santoral católico, es celebrado como la solemnidad.

 

 

 

 

En la región del llamado Tolima Grande y en Neiva, en realidad se hacen festejos con elección de la reina del bambuco.

 

 

 

LA TRADICIÓN

 

 

 

Hace unos 40 años, esta fiesta ha sido de importancia para el moderno movimiento ecuménico. Este término significa que pertenece o se refiere a todas las personas del mundo, a todos los países y a todos los tiempos.

 

 

 

Y justamente es una ocasión en la que el Papa de Roma y el Patriarca de Constantinopla han oficiado servicios religiosos diseñados para que sus iglesias tengan inter-comunión, como participación en acercar sus creencias.

 

 

 

LA HISTORIA DE PEDRO

 

 

 

A quien se venera cono san Pedro, es en realidad Simón Pedro (nacido en Betsaida, a finales del siglo I a. C.- muerto en Roma, 67), conocido también como Cefas o simplemente Pedro.

 

 

 

Fue uno de los discípulos más destacados de Jesús de Nazaret. Su nombre de nacimiento era Simón bar-Jona; pescador de oficio en el mar de Galilea.

 

 

 

Fue Jesús quien lo bautizó Pedro, o Pietri significa piedra, o roca; sobre la cual Cristo edificaría su iglesia. Es por ello que la iglesia principal del Varticano es llamada la basílica de Pedro.

 

 

 

Fue uno de los grandes seguidores de Jesús de Nazaret; se constituyó en el apóstol más conocido y citado del Nuevo Testamento, en general, lo mismo que de los cuatro evangelios canónicos y los Hechos de los Apóstoles en particular, que lo presentan bajo muy variados aspectos. Un hombre malgeniado y de no muy buenas maneras.

 

 

 

Es también conocido como el príncipe de los apóstoles y el primero en ejercer el papado que hoy está en cabeza del Pontífice Francisco.

 

 

 

LA MUERTE DE SIMÓN PEDRO

 

 

 

La tradición de la iglesia más comúnmente aceptada, concerniente a la muerte de un apóstol, es la del apóstol Pedro que dicen que fue crucificado de cabeza en una cruz en forma de “X” en Roma, en cumplimiento a la profecía de Jesús (Juan 21:18).

 

 

 

De la persecución a los cristianos no estuvo exento Pedro que siguió predicando a pesar de todas las dificultades y costa de su propia vida.

 

 

 

 

PABLO O SAULO DE TARSO

 

 

 

Pablo de Tarso, originalmente Saulo de Tarso o Saulo Pablo, también llamado san Pablo, nacido entre los años 5 y 10 d. C., en Tarso de Cilicia (actual Turquía centro-meridional).

 

 

 

Fue muerto y martirizado bajo el gobierno de Nerón entre los años 58 y 67 en Roma, es conocido como el Apóstol de los gentiles, el Apóstol de las naciones, o simplemente el Apóstol, y constituye una de las personalidades señeras del cristianismo primitivo.

 

 

 

Al apóstol Pablo lo torturaron y después lo decapitaron en el año 67. También hay tradiciones referentes a los otros apóstoles, pero ninguna que cuente con una base histórica o tradicional confiable.

 

 

 

Hay que decir que Saulo asesinaba cristianos.

 

 

 

 

Incluso nunca vio físicamente a Jesucristo, hasta que el espíritu del Mesías se le apareció a Saulo, cuyo nombre cambió a Pablo.

 

 

 

LA CONVERSIÓN DEL ASESINO

 

 

 

Pablo relata su conversión en Hechos 9.1-19 y en el capítulo 22.6-16:

 

 

 

“Ocupado en esto, iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes, cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo. Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

 

 

 

Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues”.

 

 

 

Desde ese momento Saulo, después llamado Pablo, decide obedecer la visión.

 

 

 

Así se convierte al cristianismo como apóstol, después de la partida de Jesucristo.

 

 

 

Para la biblia no es tan importante dar a conocer la forma cómo murieron los apóstoles, que en realidad fue trágica.

 

 

 

Lo rescatable para el mundo cristiano es el hecho de que todos ellos estuvieron dispuestos a morir por su fe.

 

 

 

 

Las escrituras se encargaron mucho más de la doctrina que de los pasajes meramente históricos.

 

 

 

A Pablo lo decapitaron a las puertas de la ciudad de Roma, según era costumbre con los ciudadanos romanos.

 

 

 

Los cristianos trasladaron reverentemente sus restos a un cementerio cercano y le dieron sepultura.

 

 

 

Su sepulcro se encuentra en la actualidad en la basílica romana de San Pablo, en las afueras de Roma.

 

 

 

Las muertes de Pedro y Pablo resultan de la reacción del imperio romano por ser cristianos y predicar el Evangelio.

 

 

 

Lo consideraban peligroso para su sistema de gobierno, por ello podría decirse que fueron asesinatos políticos.


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