El origen festivo de este 14 de mayo


Este feriado es la Ascensión del Señor.

 

En realidad, la Ascensión del Señor, que se cumplía el 13 de mayo, fue trasladada para este lunes, por la ley colombiana. Es por ello, que hoy es la festividad de la iglesia católica.

Es un día importante en el calendario litúrgico católico y en especial en el tiempo de pascua.

Se trata de la elevación de Jesucristo, en presencia de los discípulos, hacia su lugar a la derecha del Padre; justamente cuarenta días después de haber resucitado.

 

Se dice que cuarenta días después de su resurrección, Jesús ascendió al cielo; pero eso no indica que el cielo sea un lugar físico en el espacio; sino de significar de una manera espiritual que se iba de este mundo al reino de Dios.

 

La ascensión de Cristo es extremadamente importante para los cristianos, ya que muestra la divinidad de Cristo, que murió resucitó, vivió unos días en la tierra y regresó a la vida eterna.

 

Mateo 28:18, cuenta: Ahora Él está sentado a la diestra del Padre, lo que significa que, como dijo, “todo el poder le ha sido dado en el cielo y en la tierra”.

 

“Jesús ascendió a recibir la gloria debida a Él como vencedor del pecado y de la muerte”, relata (Filipenses 2: 8-11).

 

Para ser nuestro mediador y abogado ante el Padre (Hebreos 9:24).

 

Cuando según las escrituras se va Jesucristo, se envía al Consolador que es el Espíritu Santo, tal como lo había prometido en la última Cena (Juan 16: 7).

 

Es el llamado Pentecostés; que en Colombia tiene, según el calendario litúrgico, la fecha del domingo 20 de mayo para ser celebrado; pero no es un festivo de guardar.

 

 

Antes de la Ascensión

 

Después de que Jesús se levantó de los muertos, “se presentó vivo” a las mujeres cerca de la tumba, a sus discípulos, y a más de 500.

 

En los días siguientes de su resurrección, Jesús enseñó mucho más a sus discípulos acerca del reino de Dios.

 

Cuarenta días después de la resurrección, Jesús y sus discípulos se fueron al Monte de los Olivos, cerca de Jerusalén.

 

En ese sitio, Jesús prometió a sus seguidores que pronto recibirían el Espíritu Santo, y les dio instrucciones de permanecer en Jerusalén hasta que había llegado el Espíritu.

 

En la Escritura dice que la ascensión de Jesús fue un retorno literal, y corporal al cielo. Se levantó de la tierra poco a poco y de forma visible, observado por muchos espectadores.

 

 

Se perdió entre las nubes

 

Cuando los discípulos dieron una última mirada de Jesús, una nube lo ocultó de su vista, y aparecieron dos ángeles que prometieron el regreso de Cristo “en la misma forma que han lo visto alejarse” (Hechos 1:11). Es lo que se espera: la segunda venida del Señor.

 

Es decir que Jesucristo no volvió a aparecer en la tierra; solamente algún tiempo después se le presentó (mediante una luz intensa), camino a Damasco, a Saulo de Tarso, que asesinaba cristianos; en aquel encuentro le dijo: “¿por qué me persigues”?

 

Saulo cambió su condición de homicida; se llamó Pablo y lo convirtieron en apóstol para predicar el evangelio.

 

La ascensión de Jesús ocurrió en el Monte de los Olivos, cerca del lugar donde se había retirado a orar antes de la pasión y muerte para permanecer en profunda unión con el Padre, lo que sugiere una vez más, que la oración nos da la gracia de ser fieles al plan de Dios.


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