Buscando la sabiduría divina


La sabiduría humana es limitada. De eso no existe la menor duda.

 

 

El éxito no se logra apenas con trabajar duro, sino hacer también buenas elecciones, obteniendo aciertos y victorias.
“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis; no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto; no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor”, dice (Efesios 5:15-16).
Realmente a veces no nos damos cuenta de los errores que cometemos; incluso de comportamientos que no son agradables a Dios. Este tema no es que guste a mucho cuando se explora; porque siempre creemos tener la razón o que obramos correctamente.
Es muy poca la gente que acepta que como seres humanos somos tremendamente imperfectos y tenemos errores.
Una forma de saberlo es mirar el manual de vida que es la Biblia; para entender el rumbo que debemos tomar; desde luego sin fanatismos, sin religiosidad.
El principio de la sabiduría es el temor a Jehová, Dios. Ojo que ese temor, no es el miedo terrorífico que conocemos los humanos; sino respeto por el Padre Eterno, por sus mandatos y designios.
Este temor se refiere a que nosotros sus hijos; tengamos una vida conforme a Su voluntad, practicando Su palabra en nuestro diario vivir.
En Salmos 112: 1, encontramos: “Bien aventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera”. Debemos hacer que aquellas palabras se conviertan en un hábito de vida.
Cuando caminamos en esa senda, recibos su gloria en nuestras necesidades.
Cada día, Dios nos regala 24 horas para que podamos cumplir el propósito de nuestras vidas; por eso se necesita sabiduría para aprovechar ese preciado recurso.
Hay muchas personas que dicen: “yo oro y pido todos los días y no veo que Dios haga un milagro en mi vida”; muchas de ellas no se dan cuenta que tienen una vida saludable, una familia; y lo que hacen es quejarse por lo que no tienen; pero no miran todos los regalos que El Todopoderoso les ha dado.
Hay que tener entendimiento para apreciar que somos bendecidos. Ese entendimiento se llama: sabiduría.
Esta semana tomémonos un tiempo para evaluar nuestras actos, vidas y verificar qué cosas nos acercan al propósito de Dios y cuales no, para que tomemos la decisión de cambiar.
Para ello hagamos esta oración, cuando estemos solos:
SEÑOR JESÚS TE PIDO QUE PERDONES TODOS MIS PECADOS PARA QUE ME LIMPIES; TE ABRO LAS PUERTAS DE MI CORAZÓN PARA QUE ENTRES EN MI VIDA Y ME GOBIERNES; HACIENDO DE MÍ LA PERSONA QUE TÚ QUIERES QUE YO SEA. TE DECLARO COMO MI SEÑOR Y SALVADOR PERSONAL; ACEPTO TU AMOR, TU PAZ, TU PERDÓN Y EL PRECIOSO REGALO DE LA SALVACIÓN PARA ALCANZAR LA VIDA ETERNA. AMÉN.
A partir de este momento nos disponemos a cambiar todas aquellas cosas que sean incorrectas en nuestras vidas.
Verán que este es un acto de sabiduría al darnos nosotros mismos esta oportunidad y nuestra vida no será igual, para que entre a obrar el Espíritu Santo con su poder.

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