Una bicicleta que sea casi imposible de robar, es la meta que se ha fijado Yerka Project. Es un plan que ha permitido el desarrollo de un modelo de bicicleta que transforma el vehículo de dos ruedas en un candado, de manera que para su robo haya que romper toda su estructura, es decir que los ladrones no saldrían sino haciendo un daño y no encontrarían recompensa a su acción delictiva y descartarían la bicicleta como objetivo.

Eso es casi lo mismo que cuando una comida las pisan las cucarachas, ni comen, ni dejan comer. La bicicleta no se la pueden llevar porque deben destruirla para poderla safar.

El uso de bicicletas está cada vez más extendido en las grandes ciudades, en Cali como en Bogotá y Medellín están incentivando su uso. Hay poblaciones en Europa donde su uso es muy frecuente y en otras ciudades como Madrid, incluso en invierno se estimula a los ciudadanos para que se movilicen con ese medio. Para conseguir fomentar el uso de este sistema de transporte se debe garantizar la seguridad, que los ladrones no roben a los ciclistas.

En concreto, la seguridad de las bicicletas en movimiento y estacionadas es una cuestión que preocupa. No es extraño que se produzcan robos de bicicletas y que los atracadores vayan por más (celular, dinero, joyas, y hasta la vida).

Un grupo de emprendedores de Chile, al resolver el problema, ha buscado una solución práctica. El resultado es Yerka Project, un concepto de bicicleta pensado especialmente en impedir su robo. Aunque es imposible garantizar que esta bicicleta no se robará, la verdad es que eso quita las ganas a más de un ladrón.

La idea se basa en transformar la bicicleta en sí, en un candado. De esa manera obliga a que los ladrones tengan que romper la bicicleta completa para robarla y tampoco les serviría para darse a la fuga.

El diseño de las bicicletas Yerka es original. Se trata de ‘bicis’ modulares, que cuentan con elementos que se transforman para convertir la bicicleta en candado. De esa manera, una de las partes del marco se puede dividir y mover, de manera que se puede acoplar la bicicleta a un elemento fijo de sujeción en la calle, ya sea un árbol, un poste o una valla. Una vez hecho ese paso, el diseño permite retirar la pieza del asiento de la cicla, que incorpora una barra que se ocupa de cerrar la sujeción de la bicicleta, convirtiendo así el vehículo en un auténtico candado.
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