Casi todo lo que usamos hoy en día tiene una pila o batería en su interior, que es la fuente fundamental de energía para que pueda funcionar y también es un potencial de contaminación.

Los celulares usan pilas, los radios móviles, los automotores, los computadores, también los relojes, el control remoto del televisor o de cualquier aparato, los marcapasos, los audífonospara ayudar a sordos, las linternas, los bloqueos de los carros y así la lista se hace interminable.

El problema viene en la disposición final, cuando hay que desecharla y no sabemos qué hacer con ese objeto que ya está para botarlo.

De cada diez de ellas, nueve terminan en la basura normal, lo cual es un grave error porque es altamente contaminante hasta el punto de ser capaces de acabar con la ecología y los recursos naturales. 

Los expertos aconsejan que las pilas no se deben de tener juntas la nuevas con las usadas ya que podrían dañarse y ser cada vez más tóxicas.

Una forma de disposición final correcta es depositarlas en botellas de bebidas y taparlas bien ya que esto no permite que los gases tóxicos puedan escaparse.
Un par de inofensivas pilas pequeñas doble ‘AA’ o triple ‘A’, pueden llegar a dañar hasta 5.000 litros de agua por su alto poder corrosivo. 

Muchas pilas, también las recargables, contienen plástico que no es fácilmente degradable, carbón mineral, cadmio y otros químicos altamente contaminantes.
Los efectos de las pilas en la salud son diversos, y pueden generar diferentes clases de cáncer, anemias, lesiones pulmonares, hematológicas, hepáticas; disfunciones renales, y respiratorias; malformaciones, dermatitis, dolores estomacales, necrosis de la médula ósea, daños a la piel, malformaciones o anomalías en el feto, así como disfunción en el aparato reproductor masculino.


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