Si queremos ver que algo pase en nuestras vidas, debemos tener en cuenta cuatro aspectos que son las verdades fundamentales que es menester observar en todo buen cristiano.

La primera es el Poder de la Palabra. Es cierto que las palabras tienen poder. En muchos pasajes de la biblia habla de la palabra que tiene poder como cuando Elías o Josué dijeron palabras que cambiaron el clima, el primero hizo llover y hubo sequía a voluntad;  mientras que el segundo detuvo el sol y la luna para hacer un día más largo logrando ganar así una batalla y Dios los acompañó.

También en Mateo 8: 5-8, dice: “Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado sanará”.

“Solamente dí la palabra…”, expresó el centurión. Esa es la parte clave de una oración con fe.

La segunda, es el Poder de las Escrituras. La biblia es la palabra de Dios y aunque fue escrita por hombres, ellos fueron inspirados por el Padre Todopoderoso y por eso esos 66 libros del Viejo y Nuevo Testamento tienen poder supremo.

Por ello, el autor real de ese libro de libros, que es la biblia, es el mismísimo Dios. Cada palabra escrita fue inspirada por él. En el libro segundo de Timoteo 3:16, se lee: "Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia".

La tercera verdad fundamental es la Liberación: El propósito de Dios es que seamos libres de todo yugo, de toda esclavitud al recibir en nuestro corazón a Jesucristo, quien murió en la cruz por nuestros pecados. Cristo no hizo libres. En Romanos 7: 6, podemos ver: “Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra”.

El nombre de Jesús tiene poder y libertad y por ello se dobla toda rodilla para su alabanza y su gloria, porque Él nos hizo libres y las cosas viejas quedaron atrás y todo fue hecho nuevo.

La cuarta verdad es La Salvación, Jesucristo es nuestro Salvador. Es aquel que nos salva de un peligro inminente y a través del cual viene la vida eterna. Ese es el regalo divino.

En el Nuevo testamento se habla de Jesús como el Salvador del cual ya había dado algunos datos el profeta Isaías en el texto antiguo, y ese título de Salvador se empieza a aplicar a Jesucristo.

El Hijo de Dios ha realizado la redención mediante su propia sangre: Él es de manera plena nuestro salvador. Jesús es el salvador del mundo entero, se encuentra en Juan 4- 42 y en primer libro de Juan 4-14.

El propio nombre de ‘Jesús’ significa: el Señor salva o el Señor salvador. Él es el Mesías esperado por Israel, el perfecto enviado de Dios que salva y cura a la humanidad.

En resumen aprendimos que las cuatro verdades fundamentales son: El poder de la palabra, a través de la oración con fe; el Poder de la Palabra de Dios, que es la biblia; la Liberación y la Salvación, que se da a través de recibir a Jesucristo para que gobierne nuestra vida. 

Bendiciones a todos los lectores de TUBARCO que recibieron este mensaje de restauración espiritual. Feliz comienzo de semana.

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