El café, tal vez después del agua, es lo que más tomamos los colombianos. Luego viene el té, las gaseosas y otras bebidas azucaradas.

Los datos de Euromonitor, que es un medidor de los hábitos de consumo, indican que un colombiano se toma por lo menos un café al día, con leche, capuchino, mocaccino, con crema, con cocoa, negro o como sea.

Representantes de la Federación Nacional de Cafeteros dicen que en épocas pasadas se consideraba que tomar café era perjudicial por el contenido de cafeína o por ser una bebida estimulante. Esa creencia ha cambiado, lo cual ha hecho que el consumo se aumente.

En los centros comerciales, en un almacén, en una cuadra, en casi cualquier parte se consigue una taza de café y por ello los colombianos superamos a los brasileños, que son los mayores productores del grano en el planeta, en 176 tazas per cápita promedio. Producto de ello es el crecimiento de establecimientos, como Oma, Juan Valdez y otros dedicados a la venta de la bebida en las diversas temperaturas caliente o fría en forma de frappe.

Cabe anotar que los expertos manifiestan que el café colombiano es más preferido en el mundo entero por ser suave, de mucho mejor calidad y sabor porque es de menos acidez.

Dicen que el grano producido en Colombia, pero que es de exportación como los tipos premiun, excelso y supremo, tienen  características aromáticas y frutales, mientras que el de consumo interno, pasilla y maragojipe tiene mayor predominio del amargo, no obstante es muy apetecido, a pesar de que el café de más calidad no queda para ser disfrutado en el país.

A pesar de que las zonas más cultivadores en Colombia son: Antioquia, Quindío, Caldas y norte del Valle, el café que se cosecha en Nariño es considerado como uno de los más aromáticos y sabrosos porque el suelo de la zona fría lo hace especial.

El café es un producto que hace parte importante de la base de la economía nacional y es la bebida preferida en Colombia.

 

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