Hay cosas que no son agradables a Dios. Cada quien sabe sobre aquellos asuntos en los que no está caminando en integridad y mucho más cuando se sabe de antemano que se anda en pecado.

Si se roba, se miente, se fornica, se adúltera o decimos de alguien lo que es calumnioso, nos viene juicio y todo eso se devuelve.

Definitivamente el único problema del ser humano con el Supremo es ese: el pecado, porque Dios ama al pecador pero repudia el pecado.

Mientras ese comportamiento le abra las puertas a lo que no es del Señor, no habrá bendición.

Un periodista en Cali, de aquellos que madruga a dar noticias por la radio, en tono jocoso, dice los jueves: ¿Qué sería de Dios sin el pecado?, a lo cual mediante una llamada telefónica le dijimos: "La frase correcta es: Qué sería del diablo sin el pecado, porque Dios sigue siendo Dios, mientras satán se regocija en las faltas que cometemos".

El comunicador aceptó un solo día la recomendación que le dimos pero después siguió con la misma frase.
Lo verdadero es que pecar nos trae problemas y maldición en nuestras vidas porque el diablo no bendice, por el contrario es feliz con el fracaso y aflige el alma de quien se apodera.

Es hora de salir de ese estado y darle paso a una vida de bendición aceptando a Jesucristo con un corazón sincero.
Cabe decir que ningún espíritu puede entrar en el dominio de alguien, si aquel no le da permiso, ni siquiera el Espíritu Santo.

A un espíritu maligno se le da esa licencia de que nos gobierne, cuando se hace lo malo, es decir lo que no resulta agradable a Dios y así entra en nosotros.

Si desea recibir a Jesús en su corazón, en soledad, en su intimidad, diga esta oración: “Señor Jesús, ayúdame, te pido que perdones todos mis pecados hasta este momento para que me limpies.

Te abro las puertas de mi corazón para que entres en mi vida y hagas de mí la persona que tú quieres que yo sea.
A partir de ahora declaro que eres mi señor y mi salvador personal. Acepto tu amor, tu paz, tu perdón y el regalo de la salvación para alcanzar la vida eterna. Amén.

Ahora, después de hacer esta declaración apártese de todo comportamiento pecaminoso y no vuelva atrás para que salga de ese estado de postración espiritual. De esta forma sus oraciones sean escuchadas y no tendrán estorbo.

Ese es el secreto de hacer la vida que le agrada al Señor.
Gracias a quienes hayan leído este mensaje de restauración espiritual.

¡Feliz y bendecida semana para todos!

0
0
0
s2sdefault