¿Pero que te pasó hombre?

Le pregunta la suegra a su yerno que estaba furioso armando sus maletas para irse de casa.

- ¿Qué qué pasó? dice el tipo energúmeno: Resulta que le mandé un whats app a su hija Catalina, diciéndole que hoy regresaba a casa de mi viaje a México.

Y cuando llegué a casa ¿adivine con qué me encontré?...Con mi esposa, sí, ¡Su hija!; pero ella sin ropa acostada con un hombre también desnudo en nuestra propia cama. Esto es el colmo. Y Catalina me dice que la deje explicarme, que lo que vi, no es lo que estoy pensando.

Este es el fin de nuestro matrimonio. ¡Me largo de aquí para siempre! Dice el hombre muy desencajado y furioso.

-Cálmate, cálmate hombre - dice la suegra – “Quédate tranquilo”, hablemos bien, despacio, te prometo que averiguaré qué fue lo que realmente pasó; yo crié bien a mi hija y como la conozco bien, sé que es una mujer seria.

Te juro que debe haber algo para explicarlo todo.

La suegra se encierra a hablar con la hija y media hora después regresa con una sonrisa enorme:
-Viste, te dije que tenía que haber una explicación lógica, y la hay, has debido dejar que te explicara, pero no la dejaste hablar... de verdad, hubo un error.

Ya sé todo, porque ella me dijo qué pasó:
¡A Catalina no le llegó tu whatsapp!
Moraleja: Las excusas habilidosas, por lógicas que sean, a veces son cínicas, irresponsables e indignantes.

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