Debemos empezar por explicar que hay una vida natural, que es la que vemos físicamente y hay otra que es la sobrenatural en la que hay mucha maldad.

La guerra espiritual es precisamente eso, combatir los espíritus malignos. No es un conflicto armado entre personas, naciones, pueblos o gobiernos, es una pelea en lo sobrenatural. Es justamente una batalla invisible con potestades del mal. Es por eso que la Palabra de Dios expresa que nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados y potestades de maldad.

La biblia dice que el pueblo de Dios es destruido por falta de conocimiento (Oseas 4:6). Una de las áreas fundamentales en las cuales los creyentes son derrotados a causa de la falta de conocimiento es la guerra espiritual.

Esos términos un tanto militares están a lo largo del Nuevo Testamento. Y la Protección está en el libro de Efesios, en la que se habla de la Armadura de Dios, igual como hemos bautizado esta sección de TUBARCO.

La Palabra de Dios se ha comparado con una espada y los ataques de satanás fueron llamados dardos encendidos. La fe es la ‘buena batalla’ y a los creyentes se les llama soldados de Dios.

Con esto nos daremos cuenta que la lucha es entre el Reino de Dios y la tinieblas del diablo. Ese es el conflicto espiritual.

Para estar luchando en esa batalla, es por lo cual se recomienda especialmente estar en santidad integral, de lo contrario el enemigo que es satanás, lo puede despedazar.
Todo esto pareciera ser una verdadera locura, pero no es así, porque hay fuerzas del bien y del mal en las regiones celestes.

La razón para esto último es que en nuestro estado natural de pecado, nosotros no podríamos entender las cosas espirituales y la biblia menciona este tema en Corintios 2:14: “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”.

Es necesario pues, tener ‘discernimiento espiritual’ para entender las cosas del espíritu.

Para seguir explicando este tema, hemos tomado un ejemplo que está un texto del Instituto Internacional Tiempo de Cosecha, el cual dice: “Quizá uno de los mejores ejemplos de discernimiento natural y espiritual está registrado en 1 Reyes capítulo 6. Cuenta la historia de una batalla natural en la cual tropas de la enemiga nación de Siria habían rodeado un pequeño pueblo llamado Dotán, donde el profeta Eliseo se estaba quedando.

Cuando el siervo de Eliseo, Giezi, vio el gran ejército del enemigo sintió temor. Eliseo oró para que Dios abriera los ojos espirituales de Giezi para que él pudiera ver las huestes espirituales que los rodeaban y los protegían. En esta ocasión, Dios abrió los ojos espirituales de Giezi y le permitió ver visiblemente las fuerzas superiores de Dios alistadas para la batalla.

La historia de esta batalla en Dotán es similar a las condiciones espirituales en la Iglesia. Hay algunos, como Eliseo, que ven claramente dentro del reino del espíritu.

Ellos saben que hay un conflicto que está ocurriendo, han identificado al enemigo, y reconocido las grandes fuerzas de Dios que aseguran la victoria. Hay otros como Giezi, que con un poco de aliento, serán capaces de abrir sus ojos espirituales y no serán más temerosos o derrotados por el enemigo. Pero tristemente, hay muchas personas quienes, como aquellos en la ciudad de Dotán, están durmiendo espiritualmente”.

Ellos no saben incluso que el enemigo los ha rodeado y está posicionado para el ataque.

Volvamos a la palabra de Efesios 6: 10 – 18: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la Armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Por tanto, tomad toda la Armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio”.

Para evitar los ataques del maligno es necesario estar en ayuno y oración, conectado con Dios.

Gracias a quienes hayan leído este mensaje de restauración espiritual de TUBARCO. Feliz y bendecida semana para todos.

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