Uno de los lunes festivos del pasado mes de agosto, un selecto grupo de motociclistas ‘turisteros’ que viajaban desde Bogotá por la carretera hacia la ciudad de Medellín vieron a una chica a punto de saltar desde un puente así que se detuvieron a ver qué pasaba.

Carlos Bernardo Gaudaza, su líder, un hombre atlético de 35 años, se bajó de su lujosa motocicleta Harley Davidson, caminó por entre el grupo de personas que miraban atónitas ese caso, incluso ignoró a un policía que estaba tratando de persuadir a la chica de no lanzarse al vacío, y dijo dirigiéndose a ella le dijo con voz varonil, pero sensual:

"Oye, preciosa, ¿qué estás haciendo en esa barandilla?"

Ella contestó entre lágrimas: No ves, ¡Voy a suicidarme!
Aunque no quería parecer afectado por la situación, Carlos tampoco quería perderse esta oportunidad de convertirse en alguien importante, como un héroe que salvaría la situación, así que preguntó:

-Bueno, antes de saltar, cariño... ¿por qué no me das a mí tu último beso?

Ella, sin vacilar en absoluto, se recostó sobre la barandilla e hizo precisamente eso. Y fue un beso largo, profundo, prolongado, seguido inmediatamente por otro aún mejor…y otro… y otro más apasionado que el anterior.
Después de que ambos quedaron sin aliento, los compañeros motociclistas de Carlos, los espectadores e incluso el policía, aplaudieron y le dieron su aprobación levantando el dedo pulgar. Eso era indicativo de que la situación estaba resuelta.

Carlos entonces dijo: Wow, ¡esos fueron los mejores besos que me han dado en toda mi vida! Tienes un talento que estás desperdiciando, muñeca. Podrías ser famosa si viajaras en mi moto conmigo. Bueno y ahora sí dime ¿Por qué te estás suicidando?

"Es que a mis padres no les gusta que me vista de mujer".
La mujer igual se murió al caer al precipicio... pero todavía no está claro si ella saltó o fue que Carlos la empujó...

Moraleja: Hay que tener mucho cuidado con lo que hacemos, que por bueno que parezca ser, es probable que podamos salir quemados.

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