Un hombre rico, miró a través de su ventana y vio a un hombre pobre recoger algo de su tarro de basura. Él dijo: “gracias a Dios que no soy pobre”.

El hombre pobre, miró a su alrededor y vio a un hombre desnudo que se portaba mal en la calle y dijo: “gracias a Dios que no estoy loco”.

El loco miró hacia delante y vio una ambulancia que iba veloz llevando a un paciente y dijo: “gracias a Dios porque no estoy enfermo”.

Entonces una persona enferma en el hospital, vio un carro que llevaba un cadáver al cementerio y dijo: “gracias a Dios que no estoy muerto”.

Y la verdad es que sólo una persona muerta no le puede agradecer a Dios por no ser pobre, por no andar desnudo, por no estar loco, por no estar enfermo y por cuidar nuestra vida y nuestra familia.

Lector de TUBARCO: agradece a Dios porque tienes un celular o un computador, una mano sana para manejarlos, ojos para ver y entendimiento para leer y sabiduría para comprender.

Ya mismo dale gracias a Dios por los amigos que tienes y con los cuales vas a compartir este mensaje por todas tus bendiciones y por el regalo de la vida y por la hermosa semana que viene.

Nuestro destino no es un hospital, una prisión o un cementerio, nuestro destino es vivir bendecidos de la mano de Dios.

En el hospital, entenderás que nada es más hermoso que la salud. En la prisión, verás que la libertad es lo más preciado y en el cementerio, ya ni te darás cuenta de que la vida es valiosa y hay que cuidarla para poderla disfrutar.

Por lo tanto, permanezcamos humildes y agradeciendo a Dios en todo momento por todo lo que nos da.
Moraleja: Disfruta esta vida en agradecimiento a Dios, no hay otra opción. Elija entre ser feliz o infeliz. Seguramente que con la primera opción le irá mucho mejor.

 

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