En Colombia tradicionalmente se han formado protestas de la comunidad cuando sabe que les van a instalar muy cerca a una antena de celulares, dizque por las radiaciones que producen.

Pero también, acorde a lo anterior, la gente no vive tan pendiente de ese tema con su propio teléfono móvil, hasta el punto de dormir a lado de ese aparato y pasar muchas horas teniéndolo en las manos.

Un estudio reciente de la Universidad de Maryland, publicado en The World Unplugged Project, hallaron que uno de cada tres estudiantes de una decena de países evaluados admitió que preferiría dejar el sexo y otras cosas que dejar su teléfono inteligente, por eso ellos avanzaron en conocer las repercusiones que podrían tener en la salud pública.

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, señala que los móviles funcionan emitiendo ondas de radio a través de una red de antenas fijas, o células, de ahí el nombre de celular, usando ondas de radiofrecuencia que son campos electromagnéticos.

El concepto advierte que “a diferencia de las radiaciones ionizantes, como los rayos X o gamma, no pueden dividir los enlaces químicos ni causar ionización en el cuerpo humano”.

De otro lado el Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud de España descarta los efectos nocivos de las ondas de radio sobre la salud.

Se confirma así que no hay efectos adversos para la salud, tampoco producen cáncer, derivados de la exposición a las radiofrecuencias emitidas por las antenas de telefonía móvil, ni del Wi-Fi, pero sí se calientan los tejidos superficiales y el aumento de temperatura en el cerebro o en otros órganos del cuerpo es insignificante.

Esos mitos de la salud han sido descartados por los científicos, lo único real es que un celular produce dependencia y la gente no puede vivir sin ellos.

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