El miércoles de esta semana se celebró el día mundial del internauta y también los diez años de empezar a usar la tecla (#), que es lo que se denomina como hashtags, en el que saltan los temas que se vuelven tendencia en las redes sociales.

Esta ahí tal vez todo está bien, lo único que dejó esa efeméride fue la reflexión de ¿qué haríamos si no existiera el internet?

Las respuestas que nos imaginamos en TUBARCO serían: habría menos gente gorda porque saldrían más a los parques a hacer ejercicio. Se pondría más cuidado a otras personas cuando le conversan y no están pendientes del celular. Aún existiría la profesión de cartero.

Entre otras están: No se armarían las trifulcas dialécticas en las volátiles redes sociales. El mundo sería más apacible sin la violencia de la ofensa fácil a la voluntad del dedo del escritor. No se vería tanta pornografía. No existirían los delitos cibernéticos. Dejamos de ir a las bibliotecas porque en Google se encuentra hasta lo inimaginable y así valoraríamos más el esfuerzo que se hace por conseguir información.

Todas las anteriores son apenas una pequeña muestra de que el internet no es que sea malo, antes por el contrario es una gran ventaja, porque nos conecta con el mundo y nos hace unidos a través de una red como si fuéramos una aldea global.

Lo malo es que no usamos este adelanto tecnológico de la manera debida y se ha perdido la interacción con las personas, todo se deja en un mensaje, en el toque de un link, en un enlace y se ha perdido el trato humano.

Debemos pensar es si el teléfono celular, el Whats App y las redes sociales nos han dominado de tal manera que dejamos de disfrutar de la naturaleza, de las cosas sencillas y del calor humano porque nos volvimos una sociedad facilista, también insensible.

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