Tradicionalmente los tacones han sido usados por las mujeres, pero no fueron inventados para ellas sino para los hombres. Eventualmente estos últimos los han usado en botas, en uniformes militares o por los bailarines de flamenco que han utilizado el llamado tacón cubano, un poco desvastado en sus contornos.

Éstos fueron diseñados durante el siglo XV para los hombres, especialmente para jinetes persas con el fin de ayudarles a asegurar su postura en los estribos.
Con esta ayuda se aferraban, el tacón ayudaba a sujetarse al caballo y así poder disparar sus flechas con más precisión.

Hacia los años 1600, algunos aristócratas, viendo el invento de los tacones experimentaron verse unos centímetros más altos, tener una apariencia un tanto más masculina, que ellos creían que solamente podía alcanzarse usando zapatos de tacón y así se sentían más seguros o al menos superiores en estatura.

En la década de 1630, las damas comenzaron a cortarse el pelo, a fumar en pipas y a usar tacones para adoptar estos estilos masculinos de moda que trataron de feminizarlos o adaptarlos a su género.

Por ello la historia cuenta que en 1660 el zapatero francés Nicolás Lestage le hizo unos zapatos de tacón alto para que los usara el rey Luis XIV y esta moda pronto caló en las mujeres pero con sus variaciones, hasta llegar al que conocemos hoy como tacón puntilla.

Antes los tacones de los zapatos eran de una base más grande para darle estabilidad al pie. No sabe si los tacones surgieron de los zuecos (zapatos de madera de una sola pieza) usados en España y Holanda.

 

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