La forma de resolver las necesidades y llamar la atención muy a lo nuestro, es lo que usualmente llamamos como ‘colombianada’.

No importa que con ellas rompamos cualquier regla, ley, costumbre o molde, bien sea de urbanidad, costumbres u ortografía y esas situaciones se han convertido en repetitivas. Lo que importa es que sirven para resolver problemas muy a lo nuestro. Lo de cargar tres personas en moto, o llegar una carga ancha en esos vehículos es poco frente al incremento de osadías hechas por la gente.

Incluso hay una página que se llama: ‘colombianadas.net’ en la cual se publican esas fotos graciosas, insólitas, que aunque utópicas, resultan muy reales.

Esos hechos inusuales sólo existen en Colombia, en ningún otro lugar del mundo tendrían aparición, como si fueran el Macondo imaginado por Gabriel García Márquez. Aquí las ideas son inagotables y los recursos infinitos. Y desde luego aparece la gracia de ver semejantes cosas.

Una de esas colombianadas, que por estos días está de moda, pasó en Bucaramanga con los pasajeros de un bus de servicio público urbano en cuya foto se ve que un grupo de pasajeros transportan unos larguísimos tubos de PVC y los llevan cogidos a través de uno de los costados de las ventanas.

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