Nada puede sustituir a este alimento natural en la nutrición del ser humano. Se trata de la leche materna, que es hasta el momento el más completo del planeta.

Es producido por la madre para alimentar al recién nacido hasta los 20 meses y luego viene una nutrición que complementa ese primer periodo hasta completar los dos años.

Esta leche contiene todos los nutrientes indispensables para su normal crecimiento y desarrollo como inmunoglobulinas y otras sustancias que protegen al lactante contra infecciones, además contribuye a sellar ese vínculo entre madre e hijo.

El niño percibe esa protección del seno de su mamá y empieza a desarrollar su sentido psicomotor.

La primera leche que toma el bebé durante los primeros días de vida, se le denomina calostro es altamente nutritiva, como también espesa, algo amarga (pero que tolera el nuevo paladar)  y es amarillenta, la cual proporciona anticuerpos importantes que fortalecen su sistema inmunológico y revisten la pared intestinal para recibir nuevos alimentos. Es lo que llaman algunas abuelas, curar el estómago como el recipiente de cuero que contiene un vino.

Más que completo, es un alimento perfecto contiene 88% de agua, 0.9% de proteínas, caseína, aminoácidos, fósforo, calcio, hierro, zinc, lípidos indispensables del 3% al 5%, hormonas, carbohidratos, otros minerales, vitaminas A, B, C, D, E y K.

Los científicos de manera artificial, han tratado de crear y acercarse a la fórmula de la prodigiosa leche materna y hasta ahora hay ciertos adelantos en el tema pero ninguno de ellos supera a la natural.

Cabe recalcar que las leches elaboradas por los laboratorios farmacéuticos, o llamadas leches formuladas, no han podido siquiera igualar a este alimento que sólo produce la madre de manera.

 

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