Uno de los problemas más graves que Cali no ha podido solucionar es el del transporte masivo. Desde 1997 se desechó la idea del metro ligero y se adoptó el del monopolio de buses con el MIO, que a la luz práctica de las cifras ha fracasado y también ha hecho crecer el mal de la movilidad alternativa ilegal, como es la piratería.

Ahora surgió la expectativa de un tren de cercanías que se empieza a acariciar como una solución, gracias a una unión de voluntades del Alcalde Maurice Armitage y la Gobernadora Dilian Francisca Toro.

La segunda, empezó a apostar fuerte por el proyecto consiguiendo que los franceses arrancaran a interesarse y hacer un aporte de un millón de euros para los estudios de pre-factibilidad, como la mejor alternativa posible complementaria de transporte.

Estos análisis que pueden durar cerca de un año, iniciando en el primer trimestre de 2018, permitirán saber de qué somos capaces, qué ruta va a hacer, cómo se va a construir, cuánto vale, todos los detalles técnicos, de infraestructura y operativos.

Preliminarmente la Gobernación cree que puede ‘acercar’ a Cali a pobladores de Palmira, Yumbo, Jamundí y Florida. Los caleños por su parte, entre ellos el ex alcalde de Cali Ricardo Cobo opina que ese tren de cercanías debe servir como transporte interno y que vaya de norte a sur, en el oriente pueda entrar a Aguablanca cubriendo además el oeste de la ciudad. Se dice que circulará por el corredor verde, no sabemos si será rojo o azul.

Lo único que realmente se sabe es que la apuesta es grande y la alianza de los gobiernos municipal-departamental con los franceses, motiva a pensar en serio con el sueño de tener ese tren ligero o de cercanías, que dependiendo de la dinámica sería realidad en unos 5 a 8 años. 

0
0
0
s2sdefault