Por una de las calles de Cali, en la Avenida Sexta con 47, TUBARCO se encontró con una forma poco usual de transportar un perro y hasta curiosa.

El animal, es cierto que iba muy cómodo en un compartimiento trasero especial de un automóvil, a manera de corral, pero el sol a esa hora del mediodía caía duro y perpendicular, lo cual acaloraba fuertemente al canino.

El amo por hacer las cosas mejor, tal vez no tuvo en cuenta el fuerte sol y creyó que el animal iba cómodo.

La verdad es que la mayoría de las personas, transportan a los perros en la cabina de sus carro, incluso se ven asomándose por las ventanas, deleitándose del paisaje y dejando que el viento les desordene muchas veces el pelaje.

El cariño por estas mascotas es muy grande y casi siempre es contado como un integrante más de la familia.

 

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