En un concurso de perros, sus respectivos amos demostraban las destrezas o habilidades adquiridas por los canes durante los entrenamientos:

El Ingeniero ordenó a su perro: - ¡’Flexómetro’, muestra tus habilidades!

El perro cogió un martillo, unas tablas y se armó él solito una linda perrera.

Todos admitieron que era increíble.

El Contador dijo que su perro podía hacer algo mejor: - ¡’Saldo’, muestra tus habilidades!  El tal ‘Saldo’ fue a la sala, volvió con una bolsa de dinero en sencillo y agrupó las monedas por su valor y sumó el total de dinero que había. 

Todos dijeron que era genial  

El Químico dijo que su perro haría algo aún mejor: - ¡’Nitrógeno’, muestra tus habilidades!  Éste caminó hasta la refrigeradora, tomó un litro de leche, escogió las mejores fresas, peló un banano, usó la licuadora y se hizo un delicioso batido. 

Todos aceptaron que era maravilloso.

El ingeniero informático sabía que podía ganarles a todos: - ¡’Megabyte’, haz lo que sabes!  ‘Megabyte’ atravesó el cuarto, encendió la computadora, eliminó los virus, mejoró el sistema operativo, mandó un E-mail e instaló unos juegos excelentes.  Todos sabían que eso era muy difícil de superar.

Miraron de reojo al que faltaba y que por casualidad era un político y senador, y le dijeron: - Y su perro, ¿qué puede hacer...? El hombre llamó a su perro y dijo:

- ¡’Burocrático’, muestra tus habilidades! El can se paró de un salto, agarró el dinero, se bebió el batido, borró todos los archivos de la computadora, armó una pelea entre los otros perros, se robó la perrera y se largó alegando:  ¡Inmunidad parlamentaria!

Moraleja: Hay tener mucho cuidado en qué usan las habilidades, dones y talentos.

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