Así como suena en plural, es champús la bebida refrescante del Valle del Cauca porque no se debe confundir con la palabra champú que es el jabón líquido para lavarse el cabello.

Pues bien el champús, es típico y muy popular en el pacífico colombiano que se toma especialmente en tierras vallecaucanas, aunque también se conoce en varias zonas de Ecuador y Perú.

Este líquido acompañante infaltable como bebestible tras comer las empanadas o las ‘marranitas’ es hecho a base de maíz cocido, al cual después de ser puesto al fuego se le añaden dos frutas básicas como son el lulo y la piña.

Esa mezcla de maíz y frutas se condimenta con un mela’o hecho aparte con panela, canela, clavos de olor y se complementa el sabor con hojitas de naranjo agrío y se sirve frío.

El sabor se columpia deliciosamente entre lo ácido y lo dulce para dar un agradable contraste al paladar; si alguien lo desea un poco más dulce, se le añade mayor cantidad de mela’o y quien lo quiera más agrio puede usar más lulo, fruta que también se le conoce en Ecuador como naranjilla.

La receta para un buen champús, es cocinar en agua por una hora el maíz blanco, el mismo que se utiliza para la mazamorra. Cuando ya esté blando se extrae una taza de ese maíz se muele y se vuelve a incorporar al resto de la cocción.

Aparte se prepara el mela’o a fuego lento, que no quede demasiado líquido, con la panela, las hojas de naranjo, los clavos y la canela. 

Se agrega esa melaza al maíz y se le incorporan los lulos y la piña bien picados o si lo prefieren, en pequeños trozos. Se revuelve todo hasta que la mezcla quede homogénea, luego se enfría en refrigerador o si desea se añade hielo en cubos.

El sabor de la exquisita combinación es la resultante histórica de la fusión de gustos de las razas, la negra e india, aprovechando el maíz de la dieta indígena, la preferencia afro por los frutos tropicales y las plantaciones de caña de azúcar.

Se dice que el champús nació en el pueblo como una bebida de la gente del común al juntar la energía del maíz, la dulzura que salen de la panela de la caña y la piña, aderezado con clavos, canela, el toque tropical del lulo y el secreto de unas pocas hojas del naranjo agrio que sueltan un cierto amargo.

¡No hay quién se le resista a un champús!

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