La selva de cemento en la que se ha convertido el centro de Cali, toca la importante Carrera 15, entre calles octava y quince, en el sentido sur-norte. El caos que se siente es brutal porque es casi imposible pasar en carro o a pie en ese kilómetro de andenes y cinta asfáltica.

La razón de todo esto es que hay un desorden impuesto en toda esa zona porque hay una sola calzada de unos ocho metros que le da origen a dos carriles vehiculares pero en uno de ellos siempre hay uno o varios carros estacionados.

Aquí se arman literalmente tremendos trancones porque tanto la calzada como los andenes peatonales también están ocupados con automotores y unas 900 a 1.000 motocicletas que reparan los mecánicos que se ubican ahí y también hay ventas estacionarias de comidas rápidas. Es decir que no se respeta el espacio público.

De lunes a viernes es caótico el paso, pero el sábado es peor y nunca se encuentra autoridad alguna, ni de Tránsito, ni de Gobierno para controlar tremendo galimatías.

Todo ese escenario, también está al otro lado, en el sentido norte-sur, que está separado por el corredor por el cual está circulando el MIO.
En ese céntrico  sector caleño, hay unos 400 negocios, los cuales son visitados por cerca de 2.000  compradores de sus productos y servicios,  que no tienen donde estacionar y mucho menos por donde caminar.

Por ahora hay que esperar que el Concejo Municipal de Cali apruebe por Acuerdo, las políticas del manejo del espacio público, para poder aplicar así las multas que hay estipuladas en el Nuevo Código Nacional de Policía.

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